La etapa de hoy ha resultado más dura que la de ayer, había cansancio acumulado, agujetas, ampollas sobre ampollas y demás dolencias. Aun así se puede decir que todo ha salido bien: ha hecho un buen día y hemos llegado a buena hora a nusestro destino. La tarde la hemos dedicado al descanso y, al igual que ayer, nos hemos reunido para celebrar la oración. Ahora toca meterse en los sacos de dormir, son las diez y media de la noche y mañana la jornada será larga.
